ANDAINA POR TERRAS DE VIANA


Era esta una zona desconocida, donde nunca habíamos programado una andaina, teníamos ganar de venir y realmente mereció la pena, la andaina extraordinaria y lo que es más importante la zona tiene extraordinarias posibilidades para el senderismo que como suele suceder las autoridades del Concello no ven o no quieren ver. Gracias a nuestros compañero Román y su mujer Mariquiña por todos sus esfuerzos para brindarnos un día inolvidable, e ir pensando ya en la próxima.

Salimos temprano de Ourense con dirección a La Gudiña, donde tomamos la carretera que lleva a Viana y a penas 3 kms un desvio a la derecha que nos lleva hasta Quintela de Umoso . Desde el Santuario del Padre Eterno iniciamos la andaina, en un día un tanto inestable, como así sucedería a lo largo de la andaina, donde hubo de todo lluvia, sol, frío, calor…………………..

La andaina discurre en continuo ascenso, unas veces más pronunciado otras menos, en un primer momento por bosques de robles y “ soutos” de castaños, siempre con unas vistas estupendas, que se van realzando a medida que se gana altura, del valle de Umoso regado por el río Bibei, la sierra de Queixa y las aldeas del Concello de Viana y su capitalidad municipal , cuya torre de homenaje se puede divisar nítidamente así como el embalse del Bao que la circunda.

A medida que ganamos altura la vegetación cambia y entramos en una amplia zona de pinares en dirección a la aldea de Penouta, en su tiempo importante zona minera. El andar se hace más llevadero por amplias pistas utilizadas por la industria maderera. Una vez abandonados los pinares nos queda un último ascenso por zona de monte bajo, pero antes decidimos reponer fuerzas, no sin discrepancias en el seno del grupo, se impone la autoridad y el buen “ seny “ del presi. Así que a catar los chorizos nuevos bien regados con unos “ grolos “ de la bota de nuestro bien querido presidente.

Reiniciamos la marcha siempre con la niebla amenazante, desde la cumbre un nuevo horizonte se abre delante de nosotros, el valle de A Veiga y el embalse de Prada y en la lejanía el macizo de Trevinca envuelto en niebla lo que no permite disfrutarlo en todo su esplendor. Comienza el descenso hacía Penouta, en algunos puntos pisando todavía en la nieve lo que nos da idea a la altura que estamos. El descenso es alegre pensando en el cafecito que vamos tomar al llegar al pueblo, pero ¡ no hay cantina ¡ lo que nos espera es un aguacero y faltan 2 ½ horas hasta el final de la ruta. Por suerte fue un momento y hasta salió de nuevo el sol para seguir disfrutando de los bosques de castaños y robles, los prados bien cuidados, lo que nos da idea de la importancia de la ganadería en esta zona, así como las extraordinarios paisajes que se presentaban ante nuestros ojos en el discurrir por los caminos carreteros que van uniendo las aldeas de Penouta, Paradela, Rubiais y Quintela de Umoso final de la andaina.

Para rematar un delicioso y pantagruélico cocido en casa Chelo en Viana donde Román y Juanqui han ejercido de anfitriones.

Distancia: 23 kms

Duración: 7 horas y media

Dificultad: media-alta. Esta viene marcada por el ascenso hasta el alto de Penouta, luego es baja