FIN DE SEMANA EN LA MANCOMUNIDAD DEL CURUEÑO-LEON

Un fin de semana sin lugar a dudas de 10, en el que lo único que falló fueron los pocos participantes, que por distintos motivos no asistieron. Por lo demás este lugar del norte leonés es espectacular, el tiempo magnífico, un poco más fresquito hubiera estado mejor, y la casa de turismo rural donde estuvimos alojados un auténtico rincón de ensueño.

Salimos el viernes día 09.06.2017, luego de comer y prácticamente en familia hacia la pequeña aldea de Ranedo de Curueño, donde íbamos estar alojados durante estos días en la Casa de Turismo Rural El Canto del Gallo tfno.. 626 536 703, www.elcantodelgallo.com, disfrutando del buen hacer de sus dueños Nati y Jose . Sus desayunos  en el que se incluían todos productos naturales o elaborados por la propia Nati, así como las exquisitas cenas no son fáciles de olvidar. Toda suerte de éxitos para esta pareja que hace 11 años abandonó el bullicio de Madrid  por la tranquilidad de estas altas tierras leonesas. 

Casa de Turismo Rural el Canto del Gallo

ANDAINA SABADO 10.06.2017.- LA MATA DE BERBULA-VALDETEJA

Antes de desayunar y debido a que es una ruta lineal procedemos a llevar un coche al final de la misma en Valdeteja.Debido a esto y sobre todo a la calma con la que nos tomamos el desayuno, es que estaba todo tan exquisito, empezamos a caminar sobre las 11 de la mañana en la aldea de La Mata de Bérbula a donde nos trasladamos en coche pues está aproximadamente a 3 kilómetros de la Casa Rural y era dilatar el comienzo de la andaina por una pista asfaltada que no aportaba nada.

La ruta comienza en una curva antes de llegar al pueblo por una pista que va ascendiendo, al lado de un colmenar, hasta alcanzar un bosquete de robles que sirve de alivio al calor que ya apretaba desde primeras horas de la mañana. El camino sigue ascendiendo de una forma suave y con unas preciosas vistas del valle del Curueño y las localidades de la Vecilla de Curueño, Valdepiélago y el propio Ranedo del Curueño, donde nos alojamos.

Así llegamos a  La Collada, una zona de altiplano, desde donde ya podemos ver el espectacular pueblo de Valdorria y la ermita de San Froilán todo ello bajo el manto de la impresionante Peña Valdorria. Nos desviamos del camino para acercarnos a la Peña Morquera donde podemos ver antiguos vestigios de la guerra civil como trincheras y búnkeres de galería.

Retomamos el camino entre retamas y rosales silvestres hasta una zona de robles que lleva a una parte del camino, ya enfrente de Valdorria, con abundante piedra desde donde se puede disfrutar de las imágenes del bello pueblo, la ermita, y la espectacularidad del arroyo de Valdecesar en el llamado Pozo del Buey .  Desciende la senda hacia el arroyo y antes de cruzarlo un breve descanso al lado de un abrevadero para rellenar las cantimploras y aliviar el calor antes de reiniciar la marcha hacia Valdorria de la que distábamos unos 500 metros.

Decía Julio Llamazares en  “el río del olvido” Valdorria no es un pueblo es una aparición. La visión de este pueblo perdido entre montañas  puede parecerle al que lo ve por primera vez un sueño, un espejismo o una ilusión. Tal descripción nos da idea de la belleza de la localidad.

Nos dirigimos a la Peña el Santo donde se encuentra la cueva donde  San Froilán se retiró como anacoreta, junto con San Genadio. También se encuentra la ermita-mirador, sobre el desplome del río Valdorria, que dice la leyenda edificó Froilán con la ayuda de un lobo y a indicación de una paloma. Para alcanzar la ermita es necesario subir una serie de peldaños, las espectaculares vistas recompensan el esfuerzo.

Regresamos al pueblo  y más en concreto al bar donde aprovechamos para dar cuenta de los suculentos bocatas de tortilla y jamón que nos había preparado Nati, bien regados con unas frescas birras. Nos lo tomamos con calma, recuperamos bien y luego de tomar el café reiniciamos la marcha para completar la segunda parte y la más exigente de  la jornada, sobretodo hasta la piedrina a la que nos hacía referencia Juanjo, un asturiano con el que coincidimos en el bar, y que íbamos a percibir durante largo tiempo al alcance de nuestra vista.

Abandonamos Valdorria por una amplia pista que va paralela al arroyo de Valdecesar hacia la zona de pastizales de Vegafalledo,  Los Lamargones y Vallina de los Aceates. Un amplio descanso antes de acometer los más o menos  500 metros duros por la pendiente y el calor reinante todavía aumentaba la dificultad de la ascensión hasta “ la piedrina” que nos había indicado Juanjo en el bar. Con calma y tomando varios descanso alcanzamos la Collada de Bucioso donde nos relajamos contemplando el extraordinario paisaje de los alrededores. Con nuevos bríos  y sabiendo que lo más complicado había pasado iniciamos el descenso hacia Valdeteja siguiendo el arroyo de Bucioso, por la Majada de los Jatos.

Luego de unas bien merecidas birras regresamos en coche por las Hoces de Valdeteja, resultado de la erosión realizada por el río Curueño, parándonos en la espectacular salto de agua, denominado “ cola de caballo”, que forma el arroyo de Valdecesar en el término de Nocedo de Curueño.

Una relajante ducha antes de dar cuenta de la riquísima cena que nos tenía preparada Nati donde pudimos rememorar todos los detalles de esta apasionante jornada de senderismo.

Longitud: 18,2 kms

Duración: 7h. 57`

Dificultad: media      

Pena Morquera zona de trincheras y bunkers de la guerra civil

Bunker

La Collada

Valdorria

valle del Valdecesar desde Valdorria

Pozo del Buey

subiendo hacia la ermita de San Froilan

Valdorria

camino a la ermita

al fondo la ermita de San Froilan

unos momentos de relax luego del bocata

un buen ejemplar de champi y al fondo la piedrina

La Collada de Bucioso

al fondo Valdeteja

cascada en Nocedo de Curueno

ANDAINA DOMINGO 11.06.2017- CARMENES-PICO GAYO

Luego de desayunar y recoger las cosas, el fin de semana se había pasado en un abrir y cerrar de ojos, cogemos el coche para dirigirnos al comienzo de la ruta programada para el domingo por la mañana en la localidad de Cármenes pasando en el desplazamiento por las espectaculares Hoces de Vegacervera que forma el río Torio.

Iniciamos la andaina, en otro día que el sol aprieta, junto a la iglesia de Cármenes para ir atravesando la población y al final de la misma enlazar con un camino paralelo a la carretera que se dirige a Villamanín. Luego de unos 2 kms tomamos una pista a la izquierda que va ir subiendo paulatinamente hasta la zona denominada Las Regás siempre con unas panorámicas bellísimas del entorno.  La pista se vuelve totalmente llana internándose en un espeso pinar, lo cual es de agradecer debido al intenso calor de esta mañana del mes de Junio.  Una vez dejado el pinar la pista se convierte en senda, a la altura del Pico Gayo, y es necesario ir atentos a la señales para no desviarse. Es esta una zona preciosa con grandes farallones pudiendo contemplar entre los mismos y en el fondo del valle la coqueta aldea de Gete.

Desde este punto comienza un descenso exigente, por su desnivel, que discurre por un bosque de hayas que en el otoño debe ser una auténtica delicia pasear por su interior y muy recomendado en las revistas especializadas de espacios naturales. En este momento estaban de nuevo empezando a brotar, algunas no sé si lo conseguirían, luego de la devastadora helada del mes de Mayo que las dejó totalmente quemadas.

Sale el sendero a una pista en la zona denominada de Fanegas, que nos va llevar hasta el final de la andaina en Cármenes soportando un sol de justicia en esta parte del valle donde no corría ni una ligera brisa.

Una vez lavados y aseados, en la fuente junto a la iglesia, tomamos el coche para recorrer los pocos kilómetros distantes con Villamanín donde teníamos reservado en el Mesón Ezequiel tfno..987 59 84 97, donde como es de costumbre nos dimos un auténtico homenaje para celebrar este fin de semana redondo y regresar a casa ampliamente satisfechos cumpliendo con creces los objetivos marcados de disfrutar de la naturaleza y la gastronomía.

Longitud:  11,4 kms

Duración: 3h 35´

Dificultad: baja

zona de farallones

bosque de hayas quemadas por las heladas

Carmenes

en Ezequiel dandolo todo